NATURALEZAS DIVERGENTES
Irlanda Orrostieta Díaz es una fotógrafa mexicana, con licenciatura en Ciencias de la Comunicación por el Tecnológico de Monterrey con especialidad por la Escuela Activa de Fotografía -entre otros espacios-, de la que actualmente es profesora, lo que le permite conocer con profundidad la parte teórica y técnica de la actividad, desarrollar una gran empatía y dirección con sus alumnos -a los que les llama haluros, en relación a ese activo valioso, base de la fotografía tradicional, haluro de plata, que permite la formación de las imágenes sobre el papel-, así como el verdadero compromiso que ella tiene en su formación profesional.
En su camino de búsqueda de la propia identidad en la fotografía, amalgama perfectamente la técnica, con el equilibrio, la pulcritud de la imagen, la experimentación en la creación de escenarios cuidadosamente elaborados con el sentimiento ese que es propio del artista y que busca ser expresado, ya que sin él, la obra no late con corazón propio, que se deja escuchar a quien lo quiera ver (oir). En conjunto con sus alumnos, tiene un gran dinamismo que les motiva a impulsar más la formación, el crecimiento, la colaboración uno a uno que, en las artes, al ser inspirados por vivencias personales, es a veces complicado encontrar un diálogo mutuo. Sin embargo, tiene esa finura.
Naturalezas Divergentes (Bodegones), es un proyecto que surge de la inquietud de Irlanda entre sus viajes para expandir el conocimiento de su práctica fotográfica y el sentimiento que surge al tema del “Extranjero”, no sólo en la migración (siendo ella misma una, lejos de su país), sino también en objetos naturales o no, que son exportados de su lugar de origen o creación, lo que la llevó a enfocar su trabajo sobre el tema de una manera muy interesante, como en una especie de fabricar y colocar pieles locales a lo extranjero y de alguna forma apropiar una especie de pertenencia (algún parecido con la realidad es justo la intención de la coincidencia). Y como buena líder y gran maestra de la fotografía, a Irlanda le motiva mucho abrir el tema hacia sus haluros y convocarlos a llevar a cabo esta gran exposición colectiva, cuyo tema se enfoca en los bodegones, como una muestra de lo que sucede en el momento presente, con un registro a futuro, desde la óptica muy particular de cada uno que, sin embargo de alguna manera, ya sea por su propia intuición, experiencia, formación o todo lo anterior, creó un grupo profundamente interesante con el que trabajamos de manera conjunta ella y yo, para la creación de el cuerpo de obra que la mayoría fue expresamente elaborado para este tema.
Cada haluro es un fotógrafo, alguno con un poco más o menos trayectoria que el otro, pero con la firme decisión de recorrer el camino profesional de manera permanente y qué mejor que de la mano de Irlanda como guía, y además, con el agradecimiento que se le brinda el poder hacer visible su trabajo a quien desee observarlo, analizarlo y porqué no, cuestionar al autor-autora. Hay mucha experiencia, mucho corazón, mucho cuidado, mucha dulzura, entre profesionalismo y experimentación, colaboración e individualidad, técnica y humanismo, pulcritud y creatividad que encontrar en Irlanda, Irlanda Orrostieta Díaz, Fotógrafa y Maestra.
Judith Leo Valero
Mánager de artistas visuales
EDITORIAL
Llevó casi dieciocho años impartiendo un diplomado en la Escuela Activa de Fotografía; en enero de 2025 regresé a dar clases en la carrera a los alumnos de noveno trimestre; fue una emoción muy particular saber que sería parte de este proceso final de formación de los futuros fotógrafos mexicanos. En octubre de 2024 tuve la oportunidad de visitar Venecia, París, Wetzlar y Verona para conocer y aprender las mejores propuestas actuales de proyectos en el mundo del arte con gran interés por ver proyectos fotográficos. Así que pude visitar la Bienal de Venecia, la Fundación Henri Cartier Bresson, Centro de Arte Jeu de Paume, La Galería de L´ instant, Galería TCL art, Feria Art Basel Paris, el mundo de Leica en Leitz-Park y la gala de premiación Oskar Barnack 2024. Con esta experiencia y con la recomendación de un artista visual, el trabajo que propuse hacer a los alumnos para aprobar la materia era hacer un proyecto fotográfico con el tema curatorial de la Bienal de Venecia: Extranjeros por todas partes; con la finalidad de retarlos a que a la par de lo que en Venecia se estaba presentando, ¿qué proponían ellos? Así que yo también me propuse hacer un proyecto que titulé Fronteras bajo el género de bodegón.
Teniendo en mente Extranjeros por todas partes, quería entender el concepto de extranjero y encontrarlo, si acaso, en mi día a día. Lo encontré fácilmente en las manzanas como producto de consumo ya fuera en el supermercado donde la oferta me permitió notar la variedad de manzanas y su procedencia (principalmente EU); sin embargo en la recaudería la oferta era principalmente producto mexicano. Todo esto aparentaba muchas cosas y las más obvias eran las diferencias físicas y de costo. Así que comencé a cubrir las manzanas gringas con cáscaras de productos mexicanos, de tal manera que una piel sometiera a la otra en una especie de confección a través de alfileres que pudieran delinear y mostrar esta capa ajena a la fruta pero que permitiera coexistir una dentro o sobre la otra. Esta manipulación me permitió representar el concepto de extranjeros por todas partes desde las inevitables cadenas de consumo con productos extranjeros, la transformación de la fruta representa diferencias, límites, pertenencia, marca, identidad, camuflaje, ajeno.
La naturaleza muerta se vincula con el lugar en que se produce, documenta un arraigo o desarraigo, y revela prácticas culturales. Es un juego de apariencia, ilusión, reflejos, espejos, dobles, muerte, tiempo… Ofrece algo que no se puede tocar incitando al deseo insatisfecho. En mi naturaleza muerta las yuxtaposiciones de los elementos manufacturados, vinculados a lugares específicos, ilustran las fronteras que delimitan, se superponen y coexisten entre lo propio y lo ajeno, disimulando hábitos de consumo y pertenencia. Las fronteras son y dejan marcas en constante transformación.
Este fue el detonante para mi proyecto, sin embargo al estudiar sobre la historia del bodegón uno de los aspectos que me parecieron más relevantes es la importancia que tienen los objetos fotografiados dentro de un contexto y época. De ahí que la relevancia de un bodegón es mostrar las prácticas culturales representadas a través de estos objetos que muestran un “aquí y ahora” (época).
Dentro de mi práctica como docente me interesó extender esta invitación a un grupo de alumnos- fotógrafos que tienen el interés por aprender y hacer fotografía y hemos recorrido un camino juntos. Somos un grupo con prácticas culturales divergentes, lo que le da valor al trabajo que se presenta.
Irlanda Orrostieta Díaz
Fotógrafa y Docente
Naturalezas Divergentes (Bodegones)











































Irlanda Orrostieta Díaz
Siempre he sido una persona curiosa. Cuando era niña, había cosas que mi papá guardaba que me llamaban la atención y se quedaron en mi mente, como unos binoculares, una armónica y una cámara fotográfica, que se convirtió en mi primer instrumento.
Durante mi etapa de estudiante de preparatoria, con la curiosidad y ganas de participar en la comunidad estudiantil, tuve la oportunidad de involucrarme en la publicación del periódico escolar; mi papel era tomar fotografías en el campus y revelarlas en el cuarto oscuro para ser publicadas. En esa época mi tutora era Paula Haro Poniatowska, quien con su experiencia, me enseñó a revelar en el cuarto oscuro y a practicar la fotografía como documento y registro.
A los pocos años y teniendo en mente ese gusto por el proceso técnico de la fotografía como la preparación de los químicos, el revelado y el cuarto oscuro, decidí estudiar la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación período en el que también pude realizar estudios de video en Florencia y Fotografía en Barcelona. Salir de mi país sembró en mi mente la admiración por las personas capaces de no abandonar sus pasiones, a pesar de la lejanía y sus confrontaciones.
De tal manera mi obsesión por aprender más me llevó a estudiar en la Escuela Activa de Fotografía. Mis herramientas crecieron y se enfocaron hacia el entendimiento del aparato y la técnica fotográfica en busca de la imagen final donde abarco diversos géneros. A la par cursé talleres en el Centro de la Imagen donde -bajo la tutoría de Carlos Jurado-, fue con quien mi pasión encontró un sentido: la materialidad de la imagen. T omando como referencia los procesos antiguos, comprendí la importancia del origen de la fotografía y el arte de la aprehensión de las imágenes.
Carlos me enseñó a replicar el proceso de los autocromos de los hermanos Lumiere. El resultado de más de un año de trabajo culminó como parte de la celebración de los 100 años de fotografía a color en el mundo, con la exposición “Autocromos-Adicromos” en el Centro de la Imagen en CDMX (2004).
Hace más de diecinueve años comencé la docencia en lugares como Centro Conservación, Nómadas Arte en Movimiento, la Escuela Activa de Fotografía y talleres particulares, con temas desde las técnicas antiguas, imagen digital, inteligencia artificial y procesos de impresión, donde también gestiono exposiciones para mostrar el trabajo de mis alumnos y el mío.
La imagen fotográfica construye, enlaza historias y relata cultura. Pretendo que mi trabajo sea un punto de encuentro que detone memoria, re-conecte, registre el tiempo y que invite a participar desde una mirada, que nunca es pura y objetiva.
La naturaleza muerta se vincula con el lugar en que se produce, documenta un arraigo o desarraigo, y revela prácticas culturales. Es un juego de apariencia, ilusión, reflejos, espejos dobles, muerte, tiempo, ofrece algo que no se puede tocar incitando al deseo insatisfecho. En mi naturaleza muerta represento el concepto de extranjero; así que comencé a cubrir las manzanas gringas con cáscaras de productos mexicanos, de tal manera que una piel sometiera a la otra en una especie de confección a través de alfileres que permitieran delinear y mostrar esta capa ajena a la fruta pero que permitiera coexistir una dentro de la otra y sobre la otra.
Las yuxtaposiciones de los elementos manufacturados, vinculados a lugares específicos, ilustran las fronteras que delimitan, se superponen y coexisten entre lo propio y lo ajeno, disimulando hábitos de consumo y pertenencia. Las fronteras representan diferencias, límites, pertenencia, marca, identidad, camuflaje: son y dejan marcas en constante transformación.
Irlanda Orrostieta Díaz
Fotógrafa y Docente
STATEMENT
SEMBLANZA
Irlanda Orrostieta Díaz (Ciudad de México, 18-04-1977). Lic. en Ciencias de la Comunicación. ITESM (1995- 1999). Curso Producción de Video, Florencia (1997). Curso General de Fotografía, Barcelona (1999). Talleres en el Centro de la Imagen (2001, 2003, 2004). Egresada de la Escuela Activa de Fotografía (2002-2004). IA Workflow Barcelona (2025). Curso IA Barcelona (2026). Ha impartido el curso Taller de Fotografía en El Centro Conservación, 2006-2007; asistente del taller Digital I, Escuela Activa de Fotografía, 2008; impartición de la materia: Color (en el área práctica), Escuela Activa de Fotografía, 2009-2012; impartición del Diplomado Digital II, Escuela Activa de Fotografía, 2009 al día de hoy; impartición de las materias para Nómadas Arte en Movimiento: Foto 1, Foto 2, De la cámara a la composición, Desaprender a ver, Manejo intermedio de la cámara, Curso para niños, 2013-2018; impartición de clases particulares, 2017 al día de hoy; impartición del Diplomado Laboratorio de Imagen y Pensamiento, Escuela Activa de Fotografía, 2025; impartición de la materia: Teoría y análisis de la imagen contemporánea, Escuela Activa de Fotografía, 2026. También ha realizado las siguientes conferencias: De aficionado a fotógrafo, Escuela Activa de Fotografía, 2024; Imagen y Pensamiento, Escuela Activa de Fotografía, 2025. Publicación del proyecto KINTSUGI en el blog de LFI (Leica Fotografía Internacional), 2025. Ha participado en colaboraciones como parte del programa público de la muestra “La mirada esencial. 100 años de Leica y su conexión con Latinoamérica”, con Leica en el Centro de la Imagen, Noche de Museos, Photowalks y Revisión de Portafolios, 2025. Ha gestionado exposiciones y pláticas fotográficas, 2025. Ha expuesto varias ocasiones en CDMX destacando dos exposiciones en el Centro de la Imagen; la primera junto con Carlos Jurado para homenajear 100 años de fotografía a color en el mundo con la exposición Autocromos-Adicromos en 2004 y actualmente para homenajear los 100 años de la primera cámara Leica en la exposición colectiva La mirada esencial. 100 años de Leica y su conexión con Latinoamérica, 2025.
Juan Carlos Cast















Al fotografiar, trato de integrar una parte de mi esencia en cada captura. La fotografía es mi medio para crear imágenes que hablen por sí solas, ofreciéndome la capacidad de expresar visualmente aquello que con las palabras no logro transmitir. Es una forma de transformar el dolor en serenidad, el caos en armonía y lo extraño en belleza.
Cada una de mis piezas no solo contiene luz, sino también oscuridad; no solo contiene caos, también contiene paz; no solo es sufrimiento, también es sanidad; no todo es muerte, también es renacimiento.
Cada imagen es un recordatorio de nuestra existencia, de lo fugaz que somos y de nuestra naturaleza dual. Cada pieza nos enseña que la luz no existe sin la oscuridad, ni la dicha sin la tristeza.
En esta serie trato de plantear más preguntas que respuestas por lo que cada espectador podría darle un significado distinto.
Si bien la misma contiene elementos característicos de los principales símbolos del catolicismo, no pretende crear disputa entre sus seguidores religiosos y no religiosos. Por el contrario, la serie invita a reflexionar sobre la naturaleza, la esencia y la fugacidad del ser humano.
Juan Carlos Cast
Fotógrafo
STATEMENT
SEMBLANZA
Juan Carlos de Jesús Castañeda Reveles (Torreón, Coahuila, Méx. 03/09/1992). Antes de dedicarse a la moda estudió la Licenciatura en Diseño Gráfico por la Universidad Autónoma de Durango (2013) donde comenzó su interés por la fotografía. En el año 2014 participó en el taller "Luz y cámara" impartido por Carlos Wong, cinematógrafo mexicano (Escuela de Cine Bande à Part, Barcelona). Participación en Exposición Fotográfica 'Habla el Desierto' en colaboración del FotoFest Laguna, 2013. Exposición Fotográfica "Mentes Libres" en la Casa del Artista de Torreón Coahuila, 2014. Conferencista en las Jornadas Universitarias de la Universidad Politécnica en el año 2013, 2014 y posteriormente Juez del Concurso de Fotografía: 'Espíritu Unipoli' 2015. Colaboración fotográfica para Portada de la Revista 'Rostros Actuales' del periódico Siglo de Torreón en los meses de Marzo, Abril y Junio del 2016. Cursó Maquillaje Integral Profesional por la instructora Lizeth Ríos, Academia de ACP Profesional. Torreón-Buenos Aires, Argentina. 2016. Posteriormente estudió Estilismo en el Colegio Juan Amos Comenio en Torreón Coahuila (2016). Del año 2017 al 2020 estudió Bel Canto en el Instituto de Música de Coahuila, participando con la Camerata de Coahuila y la Orquesta Sinfónica Juvenil de Torreón. Estudió los diplomados de Fotografía Digital II, III, IV y V impartidos por la Maestra Irlanda Orrostieta en la Escuela Activa de Fotografía, Ciudad de México. Participando en la Muestra Fotográfica del 2022 en La Candela Galería, CDMX. Actualmente trabaja como Fotógrafo Independiente de moda y retrato, como colaborador en editoriales y prensa a nivel local y nacional, y "Contributor" en PhotoVogue Italia desde el año 2020. Sus principales intereses son la música clásica, la fotografía, la moda, el arte barroco y la religión.
Andrés Oropeza




















En mis fotografías trato de generar personajes con los que de algún modo me identifico, trato de congelarlos en su tiempo, para verlos claramente, acomodar los objetos en el espacio y las ideas en mi mente. A veces son inmersiones a un universo que escapa a nuestra mirada por su escala; mediante este sumergimiento fotográfico exploro un universo de flores y artrópodos que en ellas viven, se reproducen y alimentan. A veces busco representar a los personajes en su realidad, pero otras veces mi intención es sacarlos de ella y generar mundos alternos donde se representan filias, miedos, inquietudes y algunas metáforas.
Otras veces la máquina fotográfica es un transporte a la introspección, el medio para traducir pensamientos, palabras impronunciables y un ecosistema de sensaciones transformadas en imágenes como forma de alivio.
La siguiente serie tiene influencia de las naturalezas muertas y el bodegón tradicional. Es un esfuerzo para despertar sentimientos profundos, explorando la conjunción de objetos “eternamente cotidianos”, como un frasco de vidrio con elementos tan frágiles y etéreos como un ramo de flores.
En otra parte de mi trabajo fotográfico exploro además de la fotografía de naturaleza, la macrofotografía, el paisaje, sobre todo urbano, lo que me lleva a sumergirme en las calles, donde sus habitantes cuentan historias cotidianas y extraordinarias que busco con el lente.
Andrés Oropeza Petrich
Fotógrafo
STATEMENT
SEMBLANZA
Andrés Oropeza Petrich, 31 de octubre 1988, Ciudad de México. Estudió biología -poniendo énfasis en su interés por los insectos y otros artrópodos-, en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, donde cursó el taller de Fotografía Científica y Fotomicrografía con el profesor Peter Mueller; por este medio tomó la cámara usándola como herramienta de observación, con la que puede registrar y compartir sus descubrimientos personales utilizando la macrofotografía como técnica para llevar el micro mundo de los artrópodos, a una escala macro. Realizó tesis y servicio social en la colección nacional de insectos donde aprendió técnicas de montaje y preservación de estos artrópodos para una colección biológica. Después de varios cursos y diplomados en fotografía sobresalen: la Activa de Fotografía, con la profesora Irlanda Orrostieta Diaz (Fotografía digital II,III,IV y laboratorio de imagen y pensamiento donde con su orientación desarrolló el proyecto “Vivario Visual” que concluyó en foto libro de manufactura artesanal); ESCINE, con la profesora Lorena Alcaraz (revelado analógico en cuarto oscuro); fotografía documental con el profesor José Luis Cuevas y fotografía artística en Zona Cero con el profesor Oscar Colorado, todos en la ciudad de México. Participó en la Muestra Fotográfica del 2025 en La Candela Galería, de la Escuela Activa de Fotografía, CDMX. Actualmente se desempaña como profesor del Taller de macrofotografía y foto de aproximación en la escuela de Cine Comunitario y Fotografía-Pohualizcalli, donde ha coordinado varias muestras fotográficas del trabajo de sus alumnos y más recientemente tuvo la oportunidad de ser jurado en el certamen fotográfico sobre árboles majestuosos del territorio nacional, “Centinelas del tiempo”, organizado por “Grupo Reforestemos México”.
Octavio Acevedo Rubio
No solamente me gusta la fotografía.
¡ME ENCANTA!
Desde niño tenía una camarita Yashica que me regaló mi papá, era muy pequeñita y preciosa. Tuve otras: Kodak y Polaroid, prácticamente desechables.
La fotografía es un complemento de mi vida, ya que viendo y volviendo a ver las fotos buenas, malas y muchas muy malas, nos recuerdan fechas, personas, amigos, familia, lugares, experiencias, olores, climas, anécdotas… Y podría mencionar muchas cosas más, tanto buenas como imprevistas. He adquirido mis conocimientos con la invaluable ayuda de Irlanda Orrostieta Díaz, quien me ha dado clase desde hace 8 años.
Paisajes, personas, familia e imprevistos son mis temas principales, aunque por mi profesión he tomado fotografía clínica. Bodegones es un tema que nunca había hecho, me parece una magnífica nueva experiencia que valió la pena realizar.
Octavio Acevedo Rubio
Fotógrafo
STATEMENT
SEMBLANZA
Octavio Acevedo Rubio, nace en México, Distrito Federal el 26 de febrero de 1952. Estudió piano 4 años en el Conservatorio Nacional de Música. (1967-1970). Cirujano Dentista. Anualmente asiste al congreso de la American Dental Association en los Estados Unidos de cuya organización es miembro. También formó parte de la International Academy of Dentistry International. Inició las clases de fotografía con el grupo Nómadas de Paulina Ramos, Luz María Cortina e Irlanda Orrostieta Díaz desde hace 8 años, quedando ésta última como asesora particular. Participó en la exposición Trayectorias en el Deportivo Mundet, 2024, ciudad de México; en la exposición Divergentes en enero de 2025, presentada en el espacio estudio ubicado en la calle de Taine, en Polanco y en el Deportivo Mundet, ambas en la Ciudad de México. Es socio del Club Rotario Frank J. Devlyn Anáhuac Tacubaya, desde julio de 1976 y del Fondo Unido Rotario de México.























Emilio Fragoso
Hago fotografía porque es la única manera que tengo para conservar las huellas del paso de la fugaz y veleidosa luz en nuestras vidas.
En la elaboración de las fotografías que aquí se presentan se combinaron varios ideas y conceptos. El primero de ellos corresponde al principio que da origen al género de la pintura llamada a partir del siglo XVII, Bodegones, que consiste en la posibilidad de acomodar objetos sobre una superficie, de manera que en su conjunto expresen ideas que el creador de una imagen busca representar, ligada al ser humano desde hace miles de años, pasando por la pintura rupestre, los mosaicos griegos, bodegones, etc.
Otro concepto utilizado en las fotografías presentadas es el que se refiere a la combinación de la naturaleza y objetos creados por el hombre, al principio con funciones especificas y posteriormente de ornato.
Manuport -también utilizado en la elaboración de estas fotografías-, pertenece a la arqueología y se refiere a aquellos objetos descubiertos en sitios arquelógicos que no son naturales del lugar, si no que alguien los llevó, los transportó desde otro sitio. Uno de los ejemplos más notables es la “mascara” de Makapansgat, que se dice, se encontró a unos 20 kilómetros de su lugar de origen en Sudáfrica, en tiempos de los Austrolopitecus y que se cree que tiene una antigüedad de alrededor de tres millones de años. Se trata de una roca, que no se sabe con precisión por qué “alguien” la transportó a ese lugar, al parecer de residencia. Hay quien considera que es la primer muestra de la que se tiene registro, de la apreciación de un ancestro del ser humano por un objeto de carácter meramente estético y no funcional.
Los objetos utilizados en esta fotografías fueron movidos de su lugar de origen, llevados a otro escenarios y escogidos por su estética y simbolismo, colocados arbitrariamente para lograr una composición personal.
El simbolismo, también esta incorporado en las fotografías presentadas, tal y como se hizo en muchos bodegones.
Finalmente se buscó como elemento de cohesión para este trabajo dotar a las imágenes de un sentido estético, en el entendido que son ideas abstractas y subjetivas. En lo personal siempre he creído que lo estético tiene algo o mucho de privilegio, por lo tanto aquello que la Diosa Fortuna decida bendecir, resulta estético.
En mi reinterpretación de los conceptos mencionados, busco darle vida a los objetos, especialmente de ornato, para presentarlos fuera de su contexto original resaltando su simbolismo y sus cualidades estéticas.
Conjuntar objetos de diversa naturaleza -incluyendo la religiosa- y hacerlos combinar tanto por su simbolismo como por su apariencia es el objetivo de estas imágenes. Se busca llamar la atención sobre aquellos objetos que nos rodean por todos lados y que alguien creó siguiendo su sentido de expresión. Se puede decir que son símbolos estéticos llevados a un nuevo escenario en donde son protagonistas, en el entendido que en el mundo actual toda belleza es espuria.
Por último, se introdujeron ciertas ideas y citas que dieron origen a esta mezcla de conceptos, algunas de otras personas y algunas propias:
“Una fotografía que no se explica por sí sola es una invitación inagotable a la deducción, la especulación y la fantasía”. Susan Sontag.
“El diseño como segunda naturaleza”. Zaha Hadid.
“Vivimos entre el azar y la coincidencia”. Atribución no precisa.
“La fotografía sirve para registrar o para reinventar la realidad”. Mario Giacomelli.
¿Se requiere respirar y tener corazón y sangre que corra por nuestras venas para tener vida? Algunos objetos nos dicen exactamente lo contrario.
La fotografía y la pintura generan imágenes fijas, inamovibles, pero si hay fortuna en ellas mueven algo en el alma de quien las observa con libertad.
Soy de una especie de ateo que convive necesaria y placenteramente con las cosas en las que no cree.
Emilio Fragoso García
Fotógrafo
STATEMENT
SEMBLANZA
Emilio Fragoso García es originario de la Ciudad de México, en donde naciói el 5 de abril de 1963. Tiene una carrera de más de treinta años en el sector financiero. Entusiasta de la fotografía desde hace unos veinticinco años. Ha tomado clases privadas de fotografía con la fotógrafa profesional de la Escuela Activa de Fotografía, Irlanda Orrostieta Díaz, quien es actualmente docente en el Diplomado y especialidad de la propia Escuela y expositora principal en esta muestra. También ha tomado clases privadas con el fotógrafo profesional e impresor Rodrigo Navarro, quien es egresado de la Academia de Artes Visuales AAVI (actualmente dirige su propio estudio en el centro histórico de la CDMX, Estudio RN). Rodrigo es el impresor de las piezas que se presentan. Practica la fotografía construida, la fotografía modificada y el street photography, tanto en color como en blanco y negro, en formato análogo y digital. Participó en la exposición Divergentes (2025), presentada en el espacio estudio ubicado en la calle de Taine, en Polanco, y en el Deportivo Mundet, ambas en la Ciudad de México. En 2025 participó en el concurso “El México de los Mexicanos III”, organizado por Fomento Cultural Banamex, A.C., resultando una de sus fotografías seleccionada como mejor fotografía de colaborador, siendo parte de la exposición del concurso en diferentes estados de la República Mexicana y publicada en el libro conmemorativo del concurso.











Fabrizio López-Gallo Dey
Mi fotografía es un acto de persistencia y de resistencia. Es la voluntad consciente de que un instante imaginado o capturado persista más allá del tiempo que le lleva a los impulsos eléctricos de mi cerebro el procesarlo. Es la resistencia a la huida de la luz, a la pérdida casi total de la visión en el ojo izquierdo y a un incierto futuro en el ojo derecho.
Aunque las fotografías buscan la permanencia y el testimonio del momento, no se crean esperando ser contempladas.
De los muchos géneros fotográficos que me interesan -que uso como un medio urgente de registro de lo que hoy puedo ver y que quizás en unos años no pueda-, encuentro un espacio particularmente propicio en la naturaleza muerta o bodegón. En él, lo habitual puede perder su función para convertirse en un umbral simbólico. La presencia de los ojos es un testimonio de una mirada que aspira a permanecer y a vigilar, a ver y a ser vista. El bodegón no es orden ni equilibrio, se trata de testimonios y recuerdos. Es una propuesta de bodegón contemporáneo que no busca representar ni la abundancia ni la quietud, más bien vulnerabilidad y la fugacidad que se resiste a desaparecer. No son un memento mori, buscan ser un memento lucem, un memento vivere y aspiran a un memento spectare o contemplari… Es un legado y un testamento personal. No lo hago para los demás, pero me interesa que sea visto.
Fabrizio López-Gallo Dey
Fotógrafo
STATEMENT
SEMBLANZA
Fabrizio López-Gallo Dey (Ciudad de México, 1972). Terminó la carrera de Actuaría en el ITAM (CDMX), cuenta con maestrías en economía (Barcelona) y finanzas (CDMX) y un doctorado en economía (Barcelona). Estudió entre 2020 y 2021 los diplomados Fotografía Digital II, Fotografía Digital III Fotografía Digital IV y Fotografía Digital V por Irlanda Orrostieta Díaz en la Escuela Activa de Fotografía (CDMX). En 2022 tomó el diplomado de Fotografía Analógica con Valeria Arendar, Sebastián Machado y Sergio Moreno en la Escuela Activa de Fotografía. En 2023 el diplomado de Fotografía de Producto con Pedro Canseco, también en la Escuela Activa de Fotografía. Participó con dos fotos en la exposición de los alumnos de la Escuela Activa de Fotografía en junio de 2022. Participó en la exposición Divergentes (2025), presentada en el espacio estudio ubicado en la calle de Taine, en Polanco, y en el Deportivo Mundet, ambas en la Ciudad de México.






















Edgar Ortiz Loyola
La fotografía ha estado presente en mi vida desde temprana edad, inicialmente como un interés que observaba en mi padre. Él disfrutaba tanto de tomar fotografías como de revelar en cuarto oscuro, una práctica que siempre me llamó la atención y que marcó mi primer acercamiento al medio. Aunque mi fotografía hoy es digital y aún no he desarrollado plenamente competencias en postprocesamiento, ese vínculo inicial sigue siendo parte del origen de mi relación con la imagen.
Mi gusto por la fotografía se consolidó durante un periodo sabático en Nueva Zelanda, en el que las caminatas por el campo, la montaña y la costa se convirtieron en momentos de introspección profunda. La fotografía, en ese contexto, se transformó en una herramienta de mindfulness y presencia absoluta: un espacio para observar con detenimiento, para reconocer mis emociones y para encontrar calma en lo cotidiano. Desde entonces, la cámara me acompaña como un instrumento que me permite explorar una dualidad personal: la claridad que muestro externamente y el misterio que prefiero mantener en silencio. Esa dualidad -claridad vs. misterio- atraviesa muchas de mis imágenes, especialmente las que surgen de mi fascinación por las sombras, los tonos oscuros, y las atmósferas de bajo contraste.
Mi práctica ha sido fundamentalmente autodidacta. He aprendido a través del ensayo y error, de la observación de otros fotógrafos, y de pequeños descubrimientos técnicos que realizo mientras fotografío. Me atraen especialmente la fotografía macro, los paisajes y los animales, todos ellos espacios donde convergen lo emocional y lo técnico. Valoro configurar escenas o buscar momentos en los que la emoción sea el eje del encuadre, más allá de la perfección formal.
Esta serie de bodegones nace de un interés particular por objetos que cargan significado simbólico: cámaras analógicas, rollos, diapositivas, lupas, relojes de bolsillo, velas y otros elementos asociados al memento mori y al amor fati. Me interesa generar un sentimiento de añoranza y, al mismo tiempo, abrir un espacio para recordar que todo es finito. Mis bodegones representan, en primer lugar, un homenaje a lo que ya no está -no solo personas u objetos, sino etapas de vida y versiones de uno mismo-. Al mismo tiempo, funcionan como una meditación sobre lo que permanece: la memoria, la intención y aquello que decidimos conservar o iluminar.
Una influencia reciente de mi aproximación conceptual ha sido el trabajo y las ideas de Peter Fritz, particularmente su visión de la fotografía como una práctica que nos aleja de la rutina y nos invita a vivir con mayor intención. Coincido con su afirmación de que nuestra obligación mas profunda es vivir de manera auténtica, reconocer la vida como un regalo y perseguir aquello que realmente importa. La fotografía desde esa perspectiva, se convierte para mí en un acto deliberado de atención y de honestidad: una forma de documentar mis propios procesos internos sin la necesidad de decirlos explícitamente. Quien observa la imagen puede interpretar, completar o reconstruir el misterio que yo sugiero.
Hoy la fotografía ocupa un lugar renovado en mi vida. Si antes fue compañía, exploración y presencia, ahora comienza también a ser un medio de autoconocimiento profundo y una práctica narrativa. Aspiro a desarrollar proyectos más orientados a la documentación y al storytelling visual, así como a fortalecer la parte técnica que aún me falta dominar. Sin embargo, lo que permanece constante es mi búsqueda por capturar aquello que revela, en silencio, algo esencial: la luz y la sombra que habitan en mí.
Edgar Ortiz Loyola Rivera Melo
Fotógrafo
STATEMENT
SEMBLANZA
Edgar Ortiz Loyola Rivera Melo, Ciudad de México, 1965. Ingeniería en electrónica y de comunicaciones, Universisad Iberoamericana, CDMX, 85-89. Maestría en Telecomunicaciones y Sistemas de Información, Universidad Essex, Reino Unido, 94-95. Tras casi tres décadas en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Edgar Ortiz Loyola Rivera Melo concluyó su etapa como académico de tiempo completo al cierre de 2025. Durante ese periodo diseñó e impulsó la Maestría en Gestión de la Innovación Tecnológica (2012), participó en la creación de programas de ingeniería como la Ingeniería en Ciencia de Datos (2023) y desarrolló laboratorios y metodologías centradas en la programación basada en paradigmas para fortalecer el pensamiento crítico, la autonomía y el desarrollo profesional de los estudiantes desde 1996. A partir de 2026 iniciará una nueva fase profesional vinculada, entre otras cosas, a la práctica fotográfica -principalmente paisaje, fauna y macro- entendida como una forma de memoria expandida: registro de la experiencia personal, huella visual de lo irrepetible, continuidad de una mirada formada en la observación académica y espacio donde la imagen invita a otros a activar sus propios recuerdos. Su trabajo actual busca explorar esa memoria como puente entre percepción, tiempo y presencia en el mundo natural, manteniendo una línea continua con su vocación por observar, comprender y crear significado. Su relación con la fotografía se ha formado de manera continua a lo largo de los años, en diálogo interno con su interés por la naturaleza y la experiencia de caminar, observar y detenerse en lo que a menudo pasa desapercibido. Ha aprendido principalmente a partir de la práctica constante, la experimentación intencional y la mirada atenta a la obra de otros fotógrafos, más que a través de una formación formal. Este camino personal encontró un cauce público gracias al impulso y acompañamiento de Irlanda Orrostieta Díaz y Octavio Acevedo, quienes lo animaron a presentar su trabajo en dos exposiciones colectivas: Trayectorias, en el Deportivo Mundet, (2024) y Divergentes (2025), presentada en el espacio estudio ubicado en la calle de Taine, en Polanco, ambas en la Ciudad de México. Su confianza abrió un espacio donde pudo compartir su mirada y descubrir la resonancia que la imagen puede tener en otros.





















