Ciudad de México, 1972. Terminó la carrera de Actuaría en el ITAM (CDMX), cuenta con maestrías en economía (Barcelona) y finanzas (CDMX) y un doctorado en economía (Barcelona). Estudió entre 2020 y 2021 los diplomados Fotografía Digital II, Fotografía Digital III Fotografía Digital IV y Fotografía Digital V por Irlanda Orrostieta Díaz en la Escuela Activa de Fotografía (CDMX). En 2022 tomó el diplomado de Fotografía Analógica con Valeria Arendar, Sebastián Machado y Sergio Moreno en la Escuela Activa de Fotografía. En 2023 el diplomado de Fotografía de Producto con Pedro Canseco, también en la Escuela Activa de Fotografía. Participó con dos fotos en la exposición de los alumnos de la Escuela Activa de Fotografía en junio de 2022. Participó en la exposición Divergentes (2025), presentada en el espacio estudio ubicado en la calle de Taine, en Polanco, y en el Deportivo Mundet, ambas en la Ciudad de México.

SEMBLANZA

Fabrizio López-Gallo

Mi fotografía es un acto de persistencia y de resistencia. Es la voluntad consciente de que un instante imaginado o capturado persista más allá del tiempo que le lleva a los impulsos eléctricos de mi cerebro el procesarlo. Es la resistencia a la huida de la luz, a la pérdida casi total de la visión en el ojo izquierdo y a un incierto futuro en el ojo derecho.

Aunque las fotografías buscan la permanencia y el testimonio del momento, no se crean esperando ser contempladas.

De los muchos géneros fotográficos que me interesan -que uso como un medio urgente de registro de lo que hoy puedo ver y que quizás en unos años no pueda-, encuentro un espacio particularmente propicio en la naturaleza muerta o bodegón. En él, lo habitual puede perder su función para convertirse en un umbral simbólico. La presencia de los ojos es un testimonio de una mirada que aspira a permanecer y a vigilar, a ver y a ser vista. El bodegón no es orden ni equilibrio, se trata de testimonios y recuerdos. Es una propuesta de bodegón contemporáneo que no busca representar ni la abundancia ni la quietud, más bien vulnerabilidad y la fugacidad que se resiste a desaparecer. No son un memento mori, buscan ser un memento lucem, un memento vivere y aspiran a un memento spectare o contemplari… Es un legado y un testamento personal. No lo hago para los demás, pero me interesa que sea visto.